Cucarachas del Apocalipsis

Por: Sara Galico

A los chilangos nos gusta decir que seríamos capaces de sobrevivir un Apocalipsis nuclear. Bromeamos diciendo que, junto con las cucarachas, sobreviviríamos la destrucción del mundo. ¡Cucarachas y chilangos, un solo corazón! Nos creemos invencibles gracias a la capacidad de resiliencia que tenemos. Nuestras habilidades no son de a gratis, enfrentamos retos cotidianamente que parecieran completamente destructivos, y nos enaltecemos diciendo: “lo que no te mata, te hace más fuerte”.

Foto @plumamex

Me imagino al diablito junior, personificado por Eugenio Derbez, apachurrando botones en su consola: ¡vamos a dejarlos sin agua cuatro días para que se enfermen y huelan mal! Insólitamente, sobrevivimos sin agua durante ese periodo. Cuando estuvieron a punto de restablecerse los servicios, el diablito apretó el botón para que la pieza K no funcionara y estuviéramos condenados a 3 días adicionales sin agua.

Ahora sin gasolina: el Presidente López Obrador decidió enfrentar al huachicoleo; sin un plan de abasto para aquellos ciudadanos que no robamos combustibles y tenemos que movernos por esta loca ciudad. Entonces el diablito, picó el botón para que nos sentáramos largas horas dentro del coche por 2 semanas para ponerle $400 pesos al tanque y poder continuar con nuestras vidas. Enfrentando además los peores tráficos que ha visto la capital de nuestro país.

Pero el diablito no se cansa, y aumenta la dificultad. Ahora nos manda contaminación atmosférica. #bitch, please desde que somos niños hemos vivido con los problemas y consecuencias de la contaminación del aire. Que si el ozono, la radiación solar, y el monóxido de carbono, el óxido de nitrógeno, la nicotina y el alquitrán, los IMECAS, y la inversión térmica… Hoy sabemos que la contaminación ambiental daña cada célula y órgano de nuestro cuerpo, y para 14,000 mexicanos al año, es causa de muerte. Los más vulnerables siempre son los niños y adultos mayores, y aquellos con padecimientos respiratorios y cardiovasculares. 

Derbez, con su memorable carcajada (jijijijijiji), nos manda clima caluroso primaveral, intensificado por el calentamiento global, emisiones del volcán Popocatépetl, e incendios forestales en el centro y sur del país. Avienta unas partículas desconocidas al ambiente, llamadas PM2.5 #burn.Y aprieta el botón cuando Claudia Sheinbaum, dirigente del gobierno de la CDMX no sabe qué hacer, se tarda días en iniciar los protocolos de contingencia, y además culpa a los gobiernos anteriores por su ineficiencia.

La realidad supera la ficción. Les juro que mi imaginación no me daría para inventar estas adversidades. Y, sin embargo, hemos aprendido a integrar esta pésima calidad de vida a nuestra normalidad, a nuestro entrenamiento diario para sobrevivir el “apocalipsis nuclear”.

Quisiera reírme, pero no puedo. Me arden los ojos y me duele la cabeza.

Tuve la necesidad de explicarle a mis hijos que suspendieron clases por la contaminación. No los llevé a hacer deporte en las tardes y les prohibí salir al jardín. Básicamente, los confiné al sillón a jugar videojuegos. Hice sus sueños realidad.

Ellos lo recordarán como “el día que mamá se volvió loca y nos dejó aplastarnos frente a la tele, rodeados de tecnología” …

Pero lo vivido en la Zona Metropolitana de la CDMX durante estos días esbozará un recuerdo sombrío, porque es un síntoma del daño que le hemos hecho al planeta. Nos hacemos los machos comparándonos con las cucarachas apocalípticas a falta de una solución viable, a falta de esperanza por nuestra ciudad. Intentamos curar con humor la ineptitud de nuestro gobierno que busca un aceleramiento económico basado en la producción de petróleo, y en la destrucción de la selva Maya con la construcción de un tren que dañará irreversiblemente la Reserva de la Biosfera de Calakmul.

Foto @plumamex Instagram

Buscamos pretextos para reír, porque el problema es enorme y nos sentimos impotentes para resolverlo. Porque sabemos que nuestro planeta está comenzando a colapsarse, y sentimos miedo. 

Intentamos reír, para no llorar.


3 respuestas a “Cucarachas del Apocalipsis

  1. Fuerte pero cierto! Lo peor, es que ahora hacemos como q ya no no pasa nads y todas las tardes huele a selva quemada. En mi opinión, son los arquitectos y constructores que quieten esos terrenos para construir. Sin duda en seis meses veremos los nuevos residenciales en diferentes zonas del país.

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