Más de 500 Días de Resiliencia: Educación contra el Antisemitismo

Por: Sara Galico

Me encantaría empezar este artículo con la siguiente premisa que juré como verdadera por los últimos 20 años: “La solución para confrontar el odio y el antisemitismo radica en la educación”. Lo creía el 6 de octubre del 2023. Hoy soy mucho más desconfiada.

El 8 de octubre, mientras los judíos de todo el mundo veíamos con horror las imágenes en nuestros celulares, sin poder entender lo que estaba ocurriendo, llorando de miedo, pánico y desesperación, 34 grupos estudiantiles de Harvard—la universidad más prestigiosa de Estados Unidos y del mundo occidental—publicaron una carta en la que afirmaban que Israel tenía la culpa de la masacre y merecía lo sucedido. Esa misma semana, en una manifestación pro-palestina en NYU, una universidad ubicada en el corazón de Nueva York, se escucharon gritos pidiendo que «nos gasearan». En Columbia, otra institución supuestamente de élite, los ataques antisemitas contra estudiantes y profesores judíos no han cesado, al punto de aparecer en las noticias semanalmente. Y no fueron las únicas. Cientos de universidades y escuelas de renombre se han convertido en el escenario de protestas, acampes y llamados abiertos a “globalizar la Intifada”.

Entonces, la premisa puede ser ésta: estas universidades ya no son excelentes, se contaminaron de ideologías marxistas, anticapitalistas e inútiles. Se plagaron de escuincles ultra privilegiados que creen que Gaza es el oasis de paz en el Medio Oriente, y que lo único que se interpone para completar la fantasía del mundo perfecto, es Israel. Creen que, al destruirlo, lograrán la paz mundial. Una combinación de Miss Universo con los Avengers.

O tal vez, la premisa es mucho más complicada: la educación para la prevención del antisemitismo ha perdido efectividad y las narrativas que buscan deshumanizar a los judíos han encontrado eco entre las generaciones más jóvenes. Y nosotros, los educadores, junto con nuestras instituciones, no estamos preparados para contener el tsunami de antisemitismo que ha afectado a las comunidades judías de la diáspora.

Una vez más, nos vimos obligados a demostrar que la masacre fue real y no una fabricación mediática. Israel editó “EL VIDEO DE 47 MINUTOS”, grabado por los propios terroristas de Hamas mientras violaban, quemaban, decapitaban y mutilaban a sus víctimas. Un documento inapelable de nuestra tragedia, que intentó demostrarle al mundo la brutalidad a la que fuimos sometidos y nuestra justificación moral y legal para exigir justicia. Aun así, hubo quienes siguieron diciendo que “los judíos siempre nos hacemos las víctimas”.

Pero 500 días después la situación ha cambiado. Los judíos no nos quedamos con los brazos cruzados a esperar el desenlace. Desafortunada y afortunadamente ya no confiamos en el proceso y tomamos todos los recursos que tenemos disponibles para cambiar el curso de la historia que hace apenitas 80 años desembocó en Auschwitz. Desde hace 500 días usamos nuestras redes, nuestras aulas, nuestras plumas, nuestras voces para levantar la voz. Los abogados usaron sus recursos y conocimientos para demandar en tribunales a todas estas universidades e instituciones. Viajamos a Israel para expresar nuestra total solidaridad, mientras documentábamos con dolor la experiencia más difícil que nos ha tocado vivir. Nos voluntarizamos, donamos millones de dólares. Cantamos con lágrimas en los ojos y rezamos profundamente por la liberación de los secuestrados.

Como educadora, cambié el temario para atender las incesantes preguntas de mis estudiantes sobre la guerra y el antisemitismo. Le di a mis seguidores en redes claridad, apoyo e información importante. Abrí decenas de espacios para explicar la situación a quienes no forman parte de la comunidad, compartiendo nuestra perspectiva. Trabajé sin descanso durante seis meses. Aunado a la tremenda dificultad que implica seguir educando para la paz, y mantener nuestra bondad y luz característica, mientras vivimos en la contradicción de una terrible guerra.

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En realidad, no sé si mi labor dejará huella en el mundo en este momento, pero les aseguro una cosa: desde el 7 de octubre del 2023 me dedique al combate del antisemitismo de una forma intensa y constante. Para mis hijos, mis estudiantes, y mis seguidores, quise ser un referente de compromiso, solidaridad y resiliencia. Descubrí que la educación en contra del antisemitismo es más necesaria que nunca, y a pesar de que no tenemos la fórmula resuelta, y tal vez será la próxima generación de educadores aquella que logre generar nuevas narrativas que disminuyan la tensión que se siente en el aire.

Lo que sí aseguro es que en estos 500 días surgió una nueva premisa: educadores, escritores, activistas y líderes de opinión judíos (junto con nuestros aliados) nos entregamos sin reservas. Nos rifamos. Y demostramos que nadie nos va a detener. Ese es el mayor ejemplo de educación judía que podemos dar a nuestros niños y jóvenes. Hoy entiendo que la educación, por sí sola, no basta. Pero sigue siendo un pilar fundamental. No podemos darnos el lujo de abandonar la batalla cultural e intelectual. Porque educar es resistir. Y resistir es lo que mejor sabemos hacer.


5 respuestas a “Más de 500 Días de Resiliencia: Educación contra el Antisemitismo

  1. Extraordinaro, tu artículo

    Queda plasmado que el odio y complejos son aún mayores que la ^educación y preparación ^, lo cual nos obliga a no bajar los brazos y ser y estar más preparados cada vez

    Soy tu fan y me encantan tus comentarios

    Ing David Cohen

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